Enclavado en la ciudad musical de Colombia se encuentra el epicentro ajedrecístico de la región en un edificio de tres pisos al lado de catedral primada de la ciudad de Ibagué y diagonal a la gobernación del departamento del Tolima en la Cra. 3ª No. 10-37 donde se encuentran las siguientes instituciones:

CLUB DE AJEDREZ EL REY
ESCUELA DE FORMACIÓN DEPORTIVA CUADRANTE MÁGICO "JOSÉ IGNACIO RENGIFO ESCOBAR"


En la infraestructura se desarrollan juegos de cartas (Brige, King, damas, go …) contamos con una sala de alto rendimiento para trabajo de nuestros alumnos y una galería de arte. Tel. (057) Cod. País (8) Cod. área 261 3216. joseignaciorengifoe@live.com
Mostrando entradas con la etiqueta historia del ajedrez. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta historia del ajedrez. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de abril de 2010

LOS PINTORES DEL CUADRANTE


MAESTRO: AUGUSTO CABALLERO FARFAN

El “Maestro caballero” como todos cariñosamente le decimos, le conocí hace alrededor de seis años a sus sesenta y seis años, con toda su vitalidad humana y artística, dándonos grandes ejemplos de tenacidad y de sueños sin temores a tan venerable edad.

Nace el Maestro Augusto Caballero Farfán el 10 de mayo de 1938 en la ciudad de Ibagué, es decir que cuenta a la fecha con 72 años, en el seno de una familia numerosa conformada por doña ARACELY FARFAN ama de casa y don JUSTO CABALLERO B. de profesión comerciante, familia con una gran educación y valores católicos .

Hermano del dirigente conservador doctor: GUILLERMO CABALLERO FARFAN (Q.E.P.D.) ex embajador ante la santa sede en ROMA y representante a la cámara por el Tolima. Casado el Maestro Caballero con DOÑA ANUNCIACIÓN RAMIRES con quien tienen siete hijos a quienes les a infundido el amor por las artes plásticas y las artesanías, como lo relataba hace seis años el maestro con una prolífica obra especializada en una mescla de primitivismo, costumbrismo, ingenuo y a la vez con líneas creativas y revolucionarias en matices con una definición o mejor un estilo propio cosa tan difícil en las artes plásticas ; acepta la opción de ser socio de EL CLUB DEPORTIVO ACADEMIA TOLIMENSE DE AJEDREZ EL REY ubicado en el centro de la ciudad de Ibagué; además aconsejado por el presidente del club , se adentra en el mágico mundo escaqueado de la diosa KAISSA, produciendo una colección de obras como tema el ajedrez, recordando sus orígenes INDUES Y ARABES con figuras y paisajes de artilugio y sueño.

El maestro quien también es escultor con materiales que llamamos chatarra no ha sido realmente valorado en nuestro medio cultural y educativo, cosa que no es rara teniendo en cuenta el poco valor que tiene la cultura en nuestro departamento.

A pesar de eso a expuesto en Bogotá, Bucaramanga, Valledupar y muy especialmente en su casa artística en el centro de la ciudad de Ibagué en la sede social de el CLUB DEPORTIVO ACADEMIA TOLIMENSE DE AJEDREZ EL REY.

Algunas de sus obras han sido adquiridas por coleccionistas en los ESTADOS UNIDOS Y EUROPA, no siendo un gran cultor de el ajedrez ha inmortalizado el juego rey con sus pinceladas, gracias maestro.

Escrito por el Maestro José Ignacio Rengifo Escobar

lunes, 30 de marzo de 2009

EL AJEDREZ, UN DEPORTE?

Podríamos concluir que el hecho de luchar por una victoria al dar el jaque mate al Rey contrario, lo constituye en deporte; pero qué porcentaje hace que realmente lo tildemos de esta manera?.

El ajedrez para practicarlo en forma avanzada se constituye más en una disciplina académica, sustentada en las pedagogías más desarrolladas del mundo; en un conocimiento intrínseco del pensamiento y la psicología humana, entonces hasta dónde es deporte?. Pienso que definitivamente estamos más cerca de la intelectualidad, la ciencia y el arte. Históricamente nos sentimos los ajedrecistas más atraídos por las matemáticas. Literatura, filosofía, arte, música y la ciencia que por otras prácticas. Imaginemos el ajedrez como materia en el departamento de matemáticas, filosofía o literatura de colegios y universidades, percibamos la organización ajedrecística liderada en los ministerios, secretarias de educación, en los institutos de cultura municipales o departamentales.

Creo que eso sería lo más indicado y provechoso para todos; y es una de las razones más poderosas para explicar la poca empatía entre autoridades deportivas y los ajedrecistas. Estas reflexiones no son mediáticas, sino a futuro, pues implicarían grandes esfuerzos políticos, jurídicos y administrativos en el componente legislativo, deportivo, educacional y cultural.


JOSE IGNACIO RENGIFO ESCOBAR

HISTORIA DEL AJEDREZ



Yo, MALBA TAHAN dedico estas páginas, sin valor, de leyenda y fantasía, en BAGDAD, a 19 lunas de Ramadan de 1321.

Se dice que vivió en la India uno de los monarcas más ricos y generosos de su tiempo llamado Rey Ladava, debido a la guerra se vio el hombre bueno y generoso en obligación de tomar la espada para repeler un insólito y brutal ataque del aventurero Varangul, que se decía príncipe de Calián. En la batalla su querido hijo Adjamir terminó con el pecho atravesado por certera flecha, siendo su acción definitiva para la victoria, el dolor que la pérdida de su hijo causó en el monarca fue tanto que suspendió las festividades para celebración de la victoria y encerrado en sus habitaciones sólo salía para atender casos de extremada urgencia que requerían su presencia.

Con el correr de los días en lugar de apagarse los recuerdos de la penosa campaña, más se agravaban la angustia y la tristeza, que, desde entonces oprimían el corazón del Rey. ¿De que le podrían servir, en verdad, los ricos palacios, los elefantes de guerra, los tesoros inmensos, si ya no vivía a su lado aquel que fuera siempre la razón de su existencia? ¿Qué valor podrían tener, a los ojos de un padre inconsolable, las riquezas materiales, que no borrarían nunca el recuerdo del hijo desaparecido?

El infeliz monarca pasaba largas horas trazando, sobre una gran caja de arena, las diversas maniobras de las tropas de asalto, una vez completo el cuadro de los combatientes, con todos los detalles que pudiera evocar, borraba el rey todo y comenzaba una y otra vez, una batalla que se reproducía indefinidamente, desgraciado monarca, murmuraban los sacerdotes, apenados, procede con un sudra (esclavo), a quien Dios privó del uso de la razón! Sólo Dhanoutara (Diosa), poderosa y clemente, podrá salvarlo.

Y los bracmanes elevaban oraciones, quemaban raíces aromáticas, imploraban a la diosa clemente patrona de los enfermos, que amparase al soberano de Taligana.

Un día, finalmente, fue informado el rey de que un joven pobre y modesto solicitaba una audiencia que venía pidiendo desde hacía algún tiempo. Como estuviese en ese momento en buena disposición de ánimo, ordenó el rey que llevasen al desconocido a su presencia.

Conducido a la gran sala del trono, fue interpelado el joven, como lo exigía la costumbre, por uno de los visires del rey. ¿Quién eres, de dónde vienes y qué deseas de aquel que, por la voluntad de Vichnú, es rey y señor de Taligana?
Mi nombre –respondió el joven- es Lahur Sessa y vengo de la aldea de Mahir que está a treinta días de marcha de esta bella ciudad.

Al recinto en que vivía llegó la noticia de que nuestro bondadoso rey arrastraba los días, en medio de profunda tristeza, amargado por la ausencia del hijo que le robara la guerra, pensé, en inventar un juego que pudiera distraerlo y abrir en su corazón las puertas a nuevas alegrías. Es este el insignificante obsequio que deseo, en este momento ofrecer a nuestro rey ladava.

Lo que Sessa traía al rey ladava consistía en un gran tablero cuadrado, dividido en 64 cuadritos iguales; sobre este tablero se colocaban dos colecciones de piezas, que se distinguían unas de otras por el color, blancas y negras, repitiendo simétricamente los motivos y subordinadas a reglas que permitían de varios modos su movimiento.

Sessa explicó con paciencia al rey, a los visires y cortesanos que rodeaban al monarca en qué consistía el juego, enseñándole las reglas esenciales:


Cada jugador dispone de 16 piezas, ocho (8) piezas pequeñitas llamadas peones, dos (2) torres (en representación de los elefantes), dos (2) caballos, en representación de la caballería, que pueden saltar como corceles, sobre las otras, también dos (2) alfiles (en representación de los visires que eran nobles y de prestigio), otra pieza, dotada de amplios movimientos más eficiente y poderosa que las demás representaba la reina. Completa la colección una pieza que poco vale, pero que amparada por las otras se torna muy fuerte: es el rey. En pocas horas el rey aprendió las reglas del juego, Sessa de vez en cuando, intervenía respetuoso, para aclarar una duda o sugerir un nuevo ataque o defensa, en determinado momento el rey hizo notar que la partida parecía reproducir la batalla de Datsina.




Observad dijo el inteligente inventor, que para conseguir la victoria es imprescindible el sacrificio de este alfil.

E indicó precisamente la pieza que el rey ladava, en el desarrollo del juego pusiera gran empeño en defender y conservar.

El juicioso Sessa demostraba, de ese modo, que el sacrificio de su hijo había sido indispensable para obtener la victoria sobre Varangul.

Al oír tales palabras exclamó el rey ladava sin ocultar su entusiasmo:

- No creí nunca, que el ingenio humano pudiera producir maravillas como este juego, tan interesante al para que instructivo. Moviendo estas simples piezas aprendí que un rey nada vale sin el auxilio y la dedicación constante de sus súbditos.
Y dirigiéndose al joven inventor le dijo: Pide lo que desees para que yo pueda demostrar, una vez más, cómo soy de agradecido con aquellos que son dignos de una recompensa.

Rey poderoso – recriminó el joven con suavidad y altivez -. No deseo, por el presente que hoy os traje, otra recompensa que la satisfacción de haber proporcionado al señor de Taligana una pasatiempo agradable para aligerar el paso de las horas alargadas por agobiadora melancolía. Yo estoy, por lo tanto, sobradamente recompensado, y toda otra paga sería excesiva.

Me causa asombro tanto desamor y desdén por las cosas materiales, joven. La modestia, cuando es excesiva, es como el viento que apaga la antorcha, dejando al viandante en las tinieblas de una noche interminable, exijo, por tanto, que escojas sin demora una recompensa digna de tu valioso regalo, quieres una bolsa llena de oro, o un arca llena de joyas. Aguardo tu respuesta, ya que mi palabra está ligada a una promesa.

No admitir vuestro ofrecimiento más que descortesía sería desobediencia al rey. Voy pues, a aceptar por el juego que inventé una recompensa, no deseo, sin embargo, ni oro, ni tierras, ni palacios. Deseo mi recompensa en granos de trigo.

¡Granos de trigo! Exclamó el rey. ¿Cómo podré pagarte con tan insignificante moneda?

Nada más simple –declaró Sessa. Dadme un grano de trigo por la primera casilla, dos por la segunda, cuatro por la tercera, ocho por la cuarta, y así duplicando sucesivamente, hasta la sexagésima cuarta y última casilla del tablero. Ruego a vos, rey generoso, que de acuerdo con vuestra magnífica oferta, ordenes el pago en granos de trigo y así como lo indiqué.

Insensato –declaró el rey- ¿Dónde aprendiste tan grande indiferencia por la fortuna? La recompensa que me pides es ridícula y no alcanzaría ni para distraer unos días el hambre del último paria de mi reino. En fin, ya que mi palabra fue empeñada, ordenaré que mi pago se haga inmediatamente conforme a tu deseo.

Mandó llamar el rey a los algebristas más hábiles de la corte y les ordenó calculasen la porción de trigo que Sessa pretendía. Al cabo de algunas horas de profundos estudios, volvieron al salón para hacer conocer al rey el resultado de sus cálculos.

Rey magnánimo –declaró el más sabio de los geómetras-: calculamos el número de granos de trigo que constituirá la recompensa elegida por Sessa, y obtuvimos un número cuya magnitud es inconcebible para la imaginación humana (18.446.744.073.709.551.615). Hallamos enseguida, y con la mayor exactitud a cuantas “Ceiras” (unidad de capacidad y peso usada en la India) correspondía ese número total de granos y llegamos a la siguiente conclusión: la cantidad de trigo que debe entregarse a Lahur Sessa equivale a una montaña que teniendo por base la ciudad de Taligana, fuese cien veces más alta que el Himalaya. La India entera sembrados todos sus campos y destruidas todas sus ciudades, no produciría en un siglo la cantidad de trigo que, por vuestra promesa, debe entregarse al joven Sessa.

El soberano Indú se veía, por primera vez, en la imposibilidad de cumplir una promesa. Lahur Sessa como buen súbdito no quiso dejar afligido a su monarca y públicamente renunció a lo que había pedido, y prosiguió:

¿Medita? Oh, rey sobre la gran verdad que los hombres prudente tantas veces repiten: los hombres más precavidos, eluden no sólo la apariencia engañosa de los números sino también la falsa modestia de los ambiciosos. Infeliz de aquel que toma sobre sus hombros los compromisos de honor por una deuda cuya magnitud no puede valorar por sus propios medios, más previsor es el que mucho pondera y poco promete.

Encantado quedó el califa Al-Motacen cuando Beremis terminó la singular historia del juego de Ajedrez. Llamó al jefe de sus escribas y ordenó que la leyenda de Sessa fuese escrita en hojas especiales de pergamino y conservada en hermoso cofre de plata.



(Extractada del Libro de Malba Tahan
“El hombre que calculaba”)

Mi lista de blogs

Problema Diario de Ajedrez